KARMELO ETXEGARAI

ESCUELA PÚBLICA

AZPEITIA

NIÑOS Y NIÑAS DE ENTRE 2 Y 6 AÑOS

GRUPOS DE TRABAJO FORMADOS POR FAMILIARES PARA HACER TALLERES DE DISEÑO Y PARTICIPAR EN AUZOLAN.

IMPLICACIÓN DEL PROFESORADO COMO RESPONSABLE PEDAGÓGICO Y DESARROLLANDO ACTIVIDADES EN LAS AULAS.

FINANCIACIÓN> GOBIERNO VASCO, EL CENTRO Y EL AYUNTAMIENTO DE AZPEITIA

Adaptar el espacio de recreo y otros espacios comunes al proyecto educativo y enfoque pedagógico del centro; diseñar la transformación integral del patio de la manera más participativa posible incorporando trabajo comunitario y generando un espacio inclusivo.

La ikastola Karmelo Etxegarai es una escuela pública de Educación Infantil y Primaria, donde el alumnado está repartido en dos edificios y espacios diferenciados. En este caso, el proyecto lo impulsó la Dirección Pedagógica de la ikastola, cuando planteó la necesidad y el deseo de transformar el patio de Educación Infantil. El Ayuntamiento de Azpeitia había adquirido previamente el compromiso de reformar totalmente el patio ofreciendo para ello recursos económicos, dando la oportunidad de transformar completamente, y ante lo cual, la comunidad decidió realizar el nuevo diseño de un modo participativo.

El objetivo del proceso fue adaptar el patio y otros espacios al enfoque pedagógico y al proyecto educativo del centro; esto es, realizando de un modo colectivo el diseño de transformación de dichos espacios y crear un espacio inclusivo.

Para garantizar el seguimiento y la gestión del proyecto, se creó un grupo dinamizador con diversas personas: la directora, el asesor pedagógico, un miembro del consejo de padres y madres y algún tutor.

Al tratarse de un centro de Educación Infantil, tuvimos que adaptar la forma de trabajo, ya que los niños y niñas de 2 a 6 años no tienen suficiente autonomía para liderar el proceso participativo o ser sus protagonistas. Si lo comparamos con otros procesos, en este caso el rol de las familias y del profesorado fue mucho más activo e importante: los profesores y profesoras recibieron formación y realizaron en el aula algunas actividades relacionadas con el proyecto; el asesor pedagógico se responsabilizó de la coordinación general del proyecto; los padres y las madres, por su parte, se encargaron de trabajar y alimentar la propuesta y, para ello, se organizaron en grupos de trabajo.

Al principio, proporcionamos orientación para el alumnado y la dirección, para trabajar el diseño colaborativo, las prácticas artísticas y la participación. Por otra parte, trabajamos los objetivos del proyecto, las expectativas, los límites y la organización. Creamos el grupo dinamizador para diseñar el proceso y consensuar las acciones y programación de la primera fase. Además, concretamos sesiones de seguimiento que dieran respuesta a las necesidades y dudas que surgieran a lo largo del proceso y para revisar si las propuestas eran técnica y económicamente viables. Desde TIPI, además de la mediación realizada en el centro, también proporcionamos un servicio de asesoramiento en el ámbito del diseño arquitectónico (diseño de muebles, realización de planos y mediación con el ayuntamiento).

En este caso, fue un proceso de nueve meses que se desarrolló en tres fases. Organizamos sesiones para inspeccionar el espacio y concienciar a las familias y alumnado sobre el carácter del mismo: se repartieron cuestionarios a todas las familias para recabar su opinión, y se hizo un vídeo para animar a la participación. En la fase de creación, se organizaron grupos de trabajo con familiares, en función de los espacios que formarían parte del nuevo patio: zona de experimentación, juegos verticales o huertos, entre otros. Tras desarrollar y aclarar las ideas, pasamos al momento de prototipación: junto con los alumnos y alumnas construimos en el patio una versión ligera (prototipos) para probar las ideas concebidas y su materialización (materiales, ubicación, dimensiones). Los prototipos se dejaron en el patio durante unos días y, mientras tanto, se llevaron a cabo observaciones. Los resultados derivados de las pruebas se tuvieron en cuenta e incorporaron al diseño final.

A pesar de que la estructura general de la transformación física del patio fue realizada por trabajadores, las familias y parte del profesorado llevaron a cabo un gran número de tareas en común, de forma que el aspecto comunitario estuviera también presente en la construcción.

Las zonas que estimulan la imaginación y el juego libre en el nuevo patio de la ikastola Karmelo Etxegarai tienen texturas diferentes, a través de espacios denominados El bosque, La aldea, La playa y La plaza. En dichas zonas, los niños y niñas pueden disfrutar de elementos naturales, de una zona de arena, de un huerto, de un rocódromo, de árboles o de estructuras de cabañas, entre otros. De ese modo, en lugar de que el nuevo patio otorgue prioridad a algunos juegos, ofrece diferentes opciones de juegos y relaciones: escalada, escondite, descansar, correr o socializar, por ejemplo.

“El compromiso, la pasión y las ganas de trabajar de las familias han sido impresionantes (…). Al hacerlo de forma participativa, te das cuenta de que el proceso no acaba nunca, surgen nuevas propuestas constantemente (…). De cara al futuro, profundizar en esta forma de trabajar sería muy positivo.”

GEROA IKASTOLA

ESCUELA PÚBLICA

GETXO

23 ALUMNOS DE 4º, 5º Y 6º DE PRIMARIA

CO-DISEÑO DEL PROCESO CON LAS FAMILIAS

SESIONES DE TUTORÍA POR PARTE DEL PROFESORADO Y AYUDA DE ESTE EN LA ORGANIZACIÓN DEL EVENTO DE PRESENTACIÓN DE LOS RESULTADOS DEL PROCESO.

FINANCIACIÓN> GOBIERNO VASCO Y
A.M.P.A

Generar una experiencia que sirviese de detonante y factor motivador para que la dirección del centro iniciase un proceso colectivo en torno al patio.

La ikastola Geroa de Getxo es una escuela pública de Educación Infantil y Primaria. En este caso, fue la Asociación de Padres y Madres la que impulsó el proyecto, cuyo objetivo consistió en promover el deseo de transformar patio en conjunto con la totalidad de la comunidad educativa, y desarrollar una experiencia motivadora.

El contenido y la recorrido del proceso se diseñaron con dos madres de la Asociación de Padres y Madres, con la artista Helena Goñi y con TIPI. En un “barnetegi” (una especie de internado) de tres días organizado por TIPI, pusimos en común los miedos y expectativas respecto del proceso, establecimos los objetivos y concretamos los medios necesarios (personas, tiempos, materiales) para llevarlos a cabo. Se planificaron diversas acciones que ayudasen a aflorar los conflictos del patio y para imaginar usos del espacio más allá de los habituales, para buscar modos alternativos de juego. Para ello, se diseñó un programa con un formato de tipo “guerrilla”, en el que un grupo de niños y niñas realizaba acciones propagandísticas y creativas (carteles, fanzines, camisetas y otros) para advertir a la comunidad escolar sobre la necesidad de transformación.

Dichas acciones se llevaron a cabo, sobre todo, fuera del horario escolar (en horario de comedor), y se pusieron en marcha con alumnos y alumnas voluntarias de 4º, 5º y 6º de Primaria. La implicación del profesorado y del resto del personal fue puntual, a través de una tutoría y un acto final.

Entre octubre y diciembre, la artista creó un programa de mediación, que constaba de estas tres etapas: diagnóstico, elaboración de propuestas y difusión del trabajo realizado. El primer paso consistió en hacer el diagnóstico del patio. Para ello, los niños y niñas analizaron los diferentes espacios y realizaron acciones para recopilar opiniones sobre sus usos, por ejemplo, recorridos, para reflexionar sobre los espacios que utilizaban; un rally fotográfico, para documentar los lugares que les resultaban significativos; intervenir en el recreo, para hacer saber al resto de los alumnos sobre el proceso… Al tratarse de un grupo cuya misión era transformar el patio, en esta fase se empleó tiempo en actividades para potenciar la identidad de grupo y, para ello, se trabajo la toma de posesión del espacio.

Teniendo en cuenta los resultados de la fase anterior, los niños y niñas eligieron varios espacios y pensaron cómo cambiarlos. Para explicar mejor sus ideas, utilizaron técnicas como el collage y se valieron de fotografías que habían tomado. Después estas ideas se recopilaron en un fanzine.

El grupo utilizó dos canales para dar a conocer el trabajo realizado: por un lado, comunicaron el proceso en tutorías y, por otro, organizaron una jornada en la que se explicó a todos (alumnado y profesorado) todo lo trabajado –los espacios identificados y los cambios propuestos–. En el acto, se repartieron los fanzines realizados en la fase anterior y organizaron un recorrido a través del patio, para presentar y explicar in situ las propuestas. Además, en los espacios que se querían transformar se colgaron unas lonas gigantescas para exhibir las fotografías que la artista había creado con el grupo. Las fotografías pretendían mostrar el carácter de los espacios soñados, pero, sobre todo, se colocaron en el patio con el objetivo de ser testimonio de sus propuestas. En dicho acto, se le presentó también un informe formal a la directora del centro con el ánimo de aclarar las propuestas realizadas y esta adquirió el compromiso de analizarlas.

Gracias a estas prácticas artísticas, el proceso de la ikastola Geroa puso de relieve que se podían trabajar los objetivos comunitarios y recoger nuevos enfoques y modos de trabajar. A pesar de que el proyecto se realizó fuera del horario escolar, se puso sobre la mesa la problemática de los espacios del patio trasladando dicha cuestión a la agenda del proyecto educativo.

“¿Por qué creemos que la ikastola debería de llevar a cabo nuestra propuesta? Daríamos provecho a este espacio y todas nos divertiremos. Además, aquí nunca se ha hecho nada.”

LEKEITIOKO ESKOLA

ESCUELA PÚBLICA

LEKEITIO

200 ALUMNOS APROX.> TODOS LOS ALUMNOS DE PRIMARIA EN EL FORO DE CONVIVENCIA Y ACTIVIDADES EN AUZOLAN Y 5º CURSO EN EL GRUPO MOTOR

TRABAJO COMUNITARIO DE LAS FAMILIAS EN AUZOLAN

COORDINACIÓN, FORMACIÓN Y DIFUSIÓN POR PARTE DEL PROFESORADO

FINANCIACIÓN> GOBIERNO VASCO Y AYUNTAMIENTO DE LEKEITIO

Realizar un proceso de transformación del patio que incluya a toda la comunidad escolar y que siente las bases para continuar trabajando en él a largo plazo.

La escuela de Lekeitio es un centro público que funciona conforme a la filosofía de las Comunidades de Aprendizaje, que impulsa una participación continua y transversal de la comunidad. Así, el profesorado no es el único agente que interviene en el proceso educativo; todas las personas que tienen una relación directa o indirecta con los niños y niñas (la familia, los amigos, la vecindad, etc.) participan en el proceso educativo del alumnado. Por otro lado, la escuela de Lekeitio se encontraba ya inmersa en el desarrollo de un proceso de coeducación así que, por todo ello, podemos afirmar que los cimientos del proyecto se afianzaron de un modo muy orgánico. El grupo impulsor estuvo constituido por la dirección de la escuela, el profesorado, los responsables del comedor y miembros de la asociación de padres y madres.

El objetivo de la escuela fue desarrollar un proceso que englobara a toda la comunidad: establecer unas bases para extender el proyecto de coeducación a la hora del recreo y seguir trabajando a largo plazo en el patio. El caso de Lekeitio tenía además una característica que condicionaba totalmente el carácter del espacio: durante los periodos vacacionales, el patio se convierte en un aparcamiento para visitantes. Esta situación, a la hora de imaginar y llevar a cabo intervenciones futuras, conllevaría la imposibilidad de ubicar elementos permanentes que pudieran obstaculizar el uso del aparcamiento.

En un principio creamos el grupo dinamizador, al objeto de trabajar el diseño colaborativo, las prácticas artísticas y la participación. Además, trabajamos los objetivos, las expectativas, los límites y la organización del proyecto. De esta forma, acordamos que se desarrollarían tres fases del proyecto: apropiarse del espacio (jabetu), imaginar (asmatu) y transformar (eraldatu).

Los tres grupos de 5º curso formaron el grupo motor del proceso contando con el apoyo del Foro de Convivencia (un grupo de representación de los alumnos que ya existía). De ese modo, los alumnos y alumnas de 5º curso desarrollaron propuestas con el artista Ismael Iglesias una vez a la semana, aproximadamente, y en tanto realizaban los prototipos de las diferentes ideas en los espacios del patio, los miembros del Foro explicaban las acciones y recopilaban ideas y opiniones del resto del alumnado.

La participación de los niños y niñas de la escuela fue muy alta, participaron en torno a 200 en el proyecto. El profesorado se encargó de la coordinación dentro de la escuela y de los trabajos de difusión, y las familias colaboraron con el proyecto y participaron en los trabajos de transformación del espacio.

En la primera fase, el grupo motor de 5º realizó un trabajo de investigación; elaboraron encuestas que realizarían en todas las aulas y recogieron las opiniones y puntos de vista de los alumnos y alumnas respecto al patio y las ideas e información recopilados fueron objeto de debate y valoración en el Foro de Convivencia.

Después de recopilar los resultados de la fase anterior, el grupo dinamizador, junto con Ismael Iglesias, comenzó a dar forma y prototipar algunas ideas y en algunas sesiones se analizaron los posibles enseres a construir.

Para ello, se utilizaron viejos muebles y otros materiales que estuvieran a mano, se “tunearon” y se les dieron nuevas utilidades. Teniendo en cuenta la valoración (hecha de manera participativa), realizamos el diseño final para la transformación del patio, con la ayuda del artista. Más adelante, se completó la propuesta con un trabajo colectivo.

Primeramente se creó el rocódromo y se acondicionaron los espacios de relax, y en las zonas periféricas se quiso aumentar la presencia de elementos vegetales. Con la idea de dar nuevos usos a la zona central del patio, se creó un conjunto de artefactos que se pudieran guardar en el colegio y se pudieran sacar a diario posibilitando la redistribución del espacio central. Por último, podemos afirmar que la experiencia proporcionó a los alumnos y alumnas medios y resultados para seguir trabajando por su cuenta; ya que, tras el proceso, el centro ha continuado con los trabajos del patio.

“Nos decidimos a participar con el objetivo de trabajar la co-educacuón y el proyecto Agenda21  pero luego nos dimos cuenta de que era más que eso, ya que incluía la perspectiva del arte y nuestros/as alumnos/as han disfrutado mucho trabajando.”

SAN NIKOLAS IKASTOLA

IKASTOLA CONCERTADA

GETXO

450 ALUMNOS DE ENTRE 1º Y 6º DE PRIMARIA

ADEMÁS DE PROPONER IDEAS LAS FAMILIAS PREPARARON EL AUZOLAN

EL PROFESORADO PARTICIPÓ EN LOS TALLERES Y TOMÓ DECISIONES EN EL CLAUSTRO

FINANCIACIÓN> GOBIERNO VASCO Y EL CENTRO

Transformar el patio de manera participativa a  través de la construcción de artefactos que ayuden a equilibrar los usos y dinámicas que se dan en el espacio del patio.

La ikastola San Nikolas es una cooperativa educativa histórica muy arraigada en Getxo. Al tratarse de una ikastola grande, tiene muchos patios y espacios comunes, pero también un número elevado de alumnos y alumnas. El propósito de poner en marcha el proyecto coincidió con la preocupación que tenían el Consejo de Dirección y el Consejo Rector respecto a la densidad de los espacios comunes del centro educativo. El objetivo era transformar el patio de un modo participativo, construyendo artefactos que ayudaran a equilibrar los usos y las dinámicas de los espacios.

El proceso duró todo el curso escolar, y en él participaron alrededor de 450 alumnos y alumnas. En TIPI nos encargamos de diseñar y desarrollar talleres y actividades con el alumnado y las familias, y tuvimos la ayuda puntual de nueve artistas en talleres artísticos que se realizaron en diferentes fases. La implicación del alumnado consistió en colaborar en la comunicación interna, en el desarrollo de los talleres y en hacer la valoración del proceso. Los alumnos y alumnas tuvieron la oportunidad de dar su opinión y aportar sus ideas en los talleres de diseño y creación, pero, además, para garantizar que tuvieran la capacidad de decidir sobre el proyecto definitivo, se creó la Comisión del Alumnado, formada por representantes de las aulas de 1º a 6º, y que funcionó como una asamblea. 

En las fases del proceso, desarrollamos muchos talleres de diseño y arte para edades diferentes; se jugó con y se reflexionó sobre la relación entre el cuerpo y el espacio; para advertir sobre inercias y ayudar a explorar nuevas rutinas, se buscaron rarezas en el espacio; mezclando realismo y fantasía, se imaginaron utopías de futuro; se crearon propuestas con diferentes soportes (maquetas, dibujos, en la escala 1:1, e intervenciones) y se organizaron otras tantas actividades. Los niños y niñas crearon muchas propuestas, dibujando o escribiendo, y para decidir más adelante qué y dónde construir, todas ellos se debatieron y valoraron en el Comisión del Alumnado.

La alta participación del alumnado fue la característica principal del proceso de la ikastola San Nikolas, ya que fueron quienes lideraron las decisiones que se tomaron en todas las fases. Extendimos la participación también a la fase constructiva: los alumnos y alumnas participaron, en la medida de sus posibilidades, y aprendieron y utilizaron nuevas técnicas. Durante una semana, construyeron artefactos, pintaron suelos y paredes y acondicionaron muebles viejos para darles nuevas utilidades. Además, un nutrido grupo de padres y madres colaboró en los trabajos de limpieza y preparación de los espacios. 

Las intervenciones se llevaron a cabo en tres zonas elegidas por los niños y niñas. Se rehabilitó un espacio en desuso, se arregló y renovó, mediante muebles, para servir de soporte de nuevos juegos. Para otorgar más vitalidad a algunos espacios, se pintaron y se construyeron enseres modulares, para reconfigurar los usos de dichos espacios y promover nuevas relaciones.

Se debe destacar que la construcción participativa trajo consigo el empoderamiento de los niños y de las niñas: utilizaron herramientas y materiales de carpintería y construcción para construir el nuevo patio y, mediante la transformación realizada con un trabajo colectivo, aumentó el sentimiento de apropiación del espacio.

“Al principio solo proponíamos cosas que eran muy grandes y muy difíciles de construir, pero luego hemos visto que con cosas más sencillas también puede mejorar mucho el patio.”

<<<<<<<<<<GORA